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Una pequeña universidad

Una pequeña universidad

Si te dijera que filósofo(.com) pretende convertirse en una universidad, seguramente pensarás que la megalomanía de este tipo es una razón suficiente para anular la suscripción. Pero, aunque parezca una empresa ambiciosa, mis pretensiones con el sitio son modestas. No aspiro más que a construir una comunidad en torno al saber filosófico por el mero gusto que conlleva: reunir a unos cuantos gatos que les gusta leer, conversar y preguntarse cosas. Con esto pretendo recobrar el sentido genuino de universidad que es originariamente filosófico.

Todo comenzó con las universidades medievales de Paris (1257) y Londres (1096), sin desconocer la de Bologna (1088). Pero es interesante y paradójico que la más antigua de América no fue Harvard (1636), sino que la anteceden la universidad San Marcos de Lima, Perú (1551), mismo año que se fundó la Real de México; la San Fulgencio de Ecuador (1586); la de Córdoba, Argentina (1613); la Javeriana de Santa Fe, Colombia (1623) y la Mayor Real de Chuquisaca, Bolivia (1624). ¡Seis universidad hispanas antes que el ícono de la Ivy League! (¿Qué cresta nos pasó?)

El curioso hecho de que nuestra época haya decidido conservar una sola institución del mundo Católico Medieval, la universidad, su gran invento, se explica, porque la universidad es de esas instituciones naturales, en el sentido de que se desprende de la naturaleza humana. Por eso, en cualquier época en que se den ciertas condiciones materiales, surgirá espontáneamente la universidad, la reunión libre de un grupo de personas en torno al saber.

En el sentido más profundo, entonces, la universidad se refiere a la comunidad de maestros y estudiantes (universitas magistrarum et scholarium) abiertos de manera irrestricta al conocimiento (universitas scientiarium), es decir, al aporte de todas las ciencias a la comprensión de la realidad. Todo el esfuerzo científico no tiene otro fin que éste.

En palabras del gran historiador de las ideas, Etienne Gilson: "Universitas, o la Universidad, en la Edad Media no significa el conjunto de facultades establecidas en una misma ciudad, sino el conjunto de personas, maestros y alumnos que participan de la enseñanza impartida en esta misma ciudad"...y continúa "basta que haya habido necesidad de dirigirse al conjunto de profesores y estudiantes residentes en un mismo lugar para que dicha expresión ["universidad"] sea naturalmente empleada".

Como nos cuenta este autor, lo característico de la universidad no es la organización en facultades en vista a su propósito de formación profesional, sino que se define más bien por el lugar en el que se reúnen distintas personas con el objetivo común de lograr el saber a través del intercambio de ideas.

Como alternativa, filósofo(.com) pretende ser ese lugar de reunión virtual en el que distintas biografías se juntan para intercambiar ideas filosóficas, las únicas que permiten comprender el mundo en su totalidad. Ya que sin filosofía el hombre queda como náufrago en la existencia. Acá se encuentra el origen filosófico de la universidad más allá de su dimensión técnico-profesional.

Si a esto le agregamos que la lengua de Cervantes es la segunda más hablada del mundo y la tercera de internet, con casi seiscientos millones de hablantes, además de su notable capacidad de expresión filosófica, el sitio podría convocar eventualmente a cualquiera que comparte nuestra lengua y la riquísima historia hispanoamericana.

Espero que este primer correo pueda ser el primero de una serie que me sobreviva. Por eso agradezco nuevamente tu participación. Me puedes ayudar compartiéndolo o recomendando el sitio a quien le pudiera interesar.

¡Buena lectura!

Gonzalo

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