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¿Por qué la fijación con el sabio?

OjoVoraz #13

«Ordenar es propio del sabio» –Tomás de Aquino
«¿Pero qué necesidad? ¿Para qué tanto problema?» – Juan Gabriel

Quizás te parezca obvia, pero me tomó más de veinte años entender la sentencia. Recién a mitad de mi vida –espero estar en la mitad– creo que he podido captar su sentido. Y quizás por lo mismo, los filósofos clásicos recomendaban dedicarse a la filosofía, lo mismo que a la ética y las cuestiones políticas, ya entraditos en canas. Un mozuelo por definición carece de experiencia vital, la misma que te da la perspectiva del tiempo para juzgar las cosas. Y como la filosofía tiene que ver con la vida personal, la de cada uno, en su totalidad, un joven al estar hecho de ilusión y expectativa, con más futuro que pasado, tiene poca base sobre la que apoyarse. En mitad de la vida, en cambio, hay tanto pasado de apoyo como futuro que proyectar. Aterrador, lo sé.

Toma tiempo y esfuerzo deliberado aprender a sopesar las cosas y asignarles el lugar que le corresponde en la vida. De hecho, de ahí viene la idea originaria de pensamiento, de ponderar, tomarle el peso y la gravedad a cada cosa. Es semejante a ordenar la habitación, « cada cosa en su lugar», sólo que en la vida el lugar no es físico sino el tiempo limitado que se nos ha dado. Con qué lo llenamos es la cuestión apremiante, pues llenarlo con unas cosas requiere siempre sacar otras. Tan sólo en un sentido derivado y muy abstracto el pensamiento puede concebirse como una facultad, una máquina si quieres, de sopesar razones. Más tedioso que aterrador. Y quizás sobre esa capa se erige un sentido pragmático de solucionar problemas.

Pero el sabio no es un problem-solver, porque, como bien recuerda Juan Gabriel, la vida no es un problema a ser solucionado aunque a veces así lo parezca. Ordenar es una actividad vital que reclama la vida entera. El sabio es alguien que ordena, no alguien que informa.

No creo haber visto nunca a uno. Tan escaso es este tipo humano que parece un ideal. Si el sabio no parece haber existido nunca en ningún lugar, ¿de adónde viene esa esquiva idea de que podemos y queremos saberlo todo sin contento?

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