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Ni muerto ni de parranda

Voy a retomar el boletín semanal y el blog, como antes, pero esta vez lo haré desde el dominio gonzalollach.com. Dado que estabas suscrito a filósofo.com, puedes cancelar la suscripción cuando quieras, aunque todo lo demás queda igual; yo sigo siendo el autor. Podrás ver que agregué una página de categorías para organizar mejor el contenido que llegará igualmente una vez por semana, y otra con mis publicaciones. Espero que te quedes 😉.

El dilema que se me había presentado era que, si bien filósofo.com es un sitio extraordinario, para efectos de marca es más grande que yo y mis ideas. Da tanto como para hacer una plataforma que conecte a todos los filósofos de habla hispana y otros cosas entretenidas que tengo pensadas. Pero tendrá que esperar para otra época de mi vida o a otro emprendedor. Mientras tanto, lo dejaré en hibernación hasta que lo despierte el bicho del emprendimiento nuevamente.

Por otro lado, hace exactamente una semana la prestigiosa revista History and Philosphy of Logic me publicó un artículo titulado La unidad teórica de la silogística categórica y la sofística de Aristóteles, que es una versión mejorada de mi tesis doctoral. Se trata de uno de los hitos más importantes de mi trayectoria como filósofo que consuma diez años de paciente y solitaria dedicación al estudio. Te cuento esto, porque como me enseñó mi esposa:

💡
«Los huevos no solamente hay que ponerlos, sino también hay que cacarearlos»

Como no procuré hacer carrera académica, nunca me preocupó mucho engordar mi currículum para optar a plazas docentes. Mi destino estaba en otro lado. Así que un solo artículo bueno sopesa la falta de número. De manera que esta publicación me permite sentar un precedente en la discusión acerca de la unidad de los escritos lógicos de Aristóteles, que para mi agenda de mi investigación constituye una etapa fundamental. En otra entrada te contaré por qué.

Pero más importante aún son las lecciones que me llevo de este proceso tan largo:

1. La discusión es fructífera cuando se orienta al saber. Es bueno exponer y someter a crítica las ideas para que la investigación rinda frutos. Paradójicamente, los comentarios que más me sirvieron fueron los más incisivos y duros con mi trabajo, porque me permitieron avanzar, soslayando cada uno de estos obstáculos.

2. La crítica es fértil cuando se brinda con buenos modales y altura de miras. Durante el proceso recibí bastantes críticas, porque mi tesis va a contra corriente del consenso académico (si es que existe algo así). Descubrí que a nadie le agrada mucho que le cuestionen los presupuestos básicos con los que interpreta el mundo. Quizás por eso la filosofía irrita tanto. Por eso estoy convencido de que la humildad para aceptar y recibir la crítica, y la honestidad vital para estar dispuesto a derrocar los propios presupuestos, son virtudes propias del rigor intelectual. Lamentablemente, muchos científicos se olvidan de esto.

3. La falacia ad hominem es más común de lo que parece. Para evitar caer en esta falacia se requiere de la prudencia intelectual, una cierta mesura al emitir juicios tajantes y definitivos, como si el conocimiento estuviera clausurado. La descalificación del emisor en vez de un análisis paciente y exhaustivo del argumento es un vil recurso que destruye toda civilidad. Por eso la falacia ad hominem es otra forma del argumento de autoridad, porque, al descalificar al emisor de un argumento previo a todo análisis, te estás poniendo en una posición de superioridad al margen de la lógica de la discusión. ¿Te acuerdas de A. Fauci, el ministro de salud de USA, cuando decía "Yo soy la Ciencia"? En ocasiones me atacaron personalmente por mi trabajo: que era mal escritor, que no entendía el asunto, etc. Evitar esta falacia requiere de una cierta nobleza de espíritu que en mi caso se ha transformado en un ideal de vida, porque lograrlo requiere esfuerzo. No es algo que se da de buenas a primeras. Y si piensas que nada tiene que ver contigo, déjame ponerte en esta situación: ¿qué pensarías si te dijera que soy terraplanista y antivacuna?, ¿qué asociaciones mentales automáticas emergerían en tu conciencia?, ¿cómo modifica la manera de plantear tu relación conmigo como lector?, ¿no quedaría invalidado de antemano? Te lo muestro para que veas lo fácil que es caer en la descalificación personal del otro.

4. El doctorado es el inicio de una carrera intelectual y no el final de una formación. Este fue un consejo de mi director de tesis al verme demasiado ansioso por cubrir todos los flancos débiles de mi investigación. A diferencia de otras disciplinas, las ideas filosóficas requieren de mucho tiempo para madurar y cuajar, por lo que apresurarse en encontrar las respuestas es un desgaste innecesario. Por esta misma razón veo incompatible la vida filosófica con el principio "publica o muere", porque las ideas tienen sus propios tiempos de maduración, y, si se publican cuando aún están verdes, se puede estropear todo su valor. Por otro lado, es cierto que el doctorado puede ser visto como un hito más en la acumulación de títulos para que el currículum se vea gordito e impresionante en la sobremesa, pero ese no es su propósito. Se trata más bien de plantear adecuadamente una investigación para que pueda rendir frutos en el tiempo. Por supuesto que hay excepciones, como la tesis de Kurt Gödel que con 25 años revolucionó la manera de entender las matemáticas.

Así espero retomar pronto mi comunicación contigo.

La fecha de lanzamiento será el ocho de abril de 2024 🥳 👏

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