La ontología de la atención
OjoVoraz #10
Estoy apestado con que todo contenido se empaquete como resistencia frente a la IA. Rescatar y defender el pequeño reducto de lo humano que queda en nuestra época de desintegración moral. Sí, ya sé, todos somos Sara Connor. La cuestión es que si efectivamente todo puede ser representado como resistencia, nada lo es. Punto concedido. En este contexto, ayer fui al lanzamiento del libro de un filósofo amigo titulado 'Pregúntale a los filósofos' (donde hubo una pequeña disputa de si lo correcto era preguntarLES o preguntarLE; a mí me suena correcto "pregúntale", porque es un imperativo: Tú pregúntale a ellos; en fin, cosas de ñoños supremos, mientras los demás disfrutan de una cerveza helada arriba del yate con bebitas).
La motivación del autor, el filósofo Pablo Maillet, era abordar las preguntas de la filosofía a través del prisma de distintos autores, que usualmente nunca coinciden entre sí. Lo que me deja pensando a un asunto apremiante. ¿Dónde está lo importante, en el esfuerzo de escribir un libro que quizás nunca concite lectores o en el contenido, en lo que dice o busca provocar en el lector? Es algo que me pregunto a diario: de si vale la pena el esfuerzo de escribir un libro ilecto. Si al otro lado realmente hay alguien que necesite mi visión de las cosas o a quién le pueda aportar con algo. La academia institucional, porque se puede compartir los valores platónicos en la marginalidad como yo, se rasca el ombligo al publicar para colegas, tres o cuatro gatos.
Se trata del crédito en su acepción más profunda. El gesto de todo autor es llegar a una audiencia. Su esfuerzo se concentra en ser leído. Y me pregunto por qué: ¿será por un asunto de crianza donde nos faltó la atención paterna? ¿Acaso no basta con leer? Ser leído, la cuestión metafísica de nuestro tiempo, la ontología de la atención: somos cuando nos la prestan.