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La desaparición del escritor comprometido

OjoVoraz #4

La desaparición del escritor comprometido
«El escritor serio es una figura o un tipo en retroceso» –James T. Farrell

Si esperabas que ya era hora de hablar de cómo la IA pone en riesgo las profesiones y amenaza en especial al oficio del escritor, sigue leyendo.

En el inglés original la frase dice 'decline', pero le puse «retroceso» en vez de otras traducciones, porque ese es el punto delicado que le pone título al artículo del Sr. Farrell:

«El Declive del Escritor Serio»

Naturalmente agradecerás -al igual que yo- que desaparezcan los escritores serios, si con ello queremos decir graves, aburridos, que se pierden en detalles que a nadie interesan, o que levantan ceja para predicar sin púlpito.

Pero en este caso, el Sr. Farrell usa la palabra 'serious' para calificar a un cierto tipo de escritor, donde traducir por «seriedad» o «gravedad» tampoco honra su sentido.

Lo que distingue, en cambio, al autor «serio» del que tan sólo lo parece, es haber dedicado y orientado sus fuerzas vitales al cultivo de un oficio inagotable; como el filósofo a la verdad, o el artista a la belleza.

Y eso se logra únicamente con una decisión libre, porque perseguir el oficio requiere renuncias importantes: económicas, sociales, y por qué no, afectivas.

El escritor serio es un autor comprometido con un conjunto de ideas y valores integrados en una visión estética que abarca la vida entera.

Por eso el artículo advierte acerca de la extinción inminente de ese tipo social que tuvo su apogeo en la cultura de los últimos siglos, expulsado por las fuerzas del mercado hasta casi desaparecer .

Una cultura que ha abdicado de sus valores tradicionales.

Del más allá al más acá:

«Y una de las razones de este declive radica en el hecho de que la seriedad, las ideas y la literatura no se pueden comercializar fácilmente»

Y la razón es la misma que exige el cultivo de la filosofía: tiempo. Pues:

«La audiencia masiva no tiene tiempo para pensar y tiene poco tiempo para sentir»

La literatura, y diría que también una cierta filosofía, se consume como texto o vídeo:

«La atención se centra en el ocio y el consumo, que ahora son factores dominantes en nuestra próspera sociedad»

Pero no contento con distinguir al escritor serio del productor de texto para una audiencia masiva, el Sr. Farrell se manda un bombazo:

«La gente quiere que gran parte de su pensamiento venga empaquetado»

El empaquetado o envasado (packaging) es una práctica industrial que con el tiempo se convirtió en una función de la mercadotecnia (marketing).

Los orígenes del packaging se remontan al problema de la distribución masiva de alimentos, donde el envase tenía la función de protegerlos y transportarlos.

La producción en masa exigió soluciones de envasado estandarizadas.

Y en la estandarización está la clave, porque un pensamiento empaquetado es un pensamiento estandarizado, es decir, uniforme y masivamente distribuido.

Por eso hoy parece haber cajas de resonancia en vez de personas con criterio propio.

El packaging de las ideas importa tanto como su contenido.

La pregunta, entonces, no es tanto quién lo produce, sino quién lo envasa.


En definitiva, me temo que la desaparición del escritor comprometido arrastra también la desaparición del lector competente, uno con criterio formado y capaz de pensar por sí mismo.

Y cualquiera diría que la cita del epígrafe es otra crónica o diagnóstico de lo mal que va nuestro mundo, la venta de un apocalipsis del que ni siquiera el escritor puede escapar.

¿Pero qué pensarías al enterarte que el artículo de Farrell es de 1957, escrito hace casi 70 años?


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Biblio:

  1. James T. Farrell, “The Decline of the Serious Writer”; The Antioch Review, Vol. 17, No. 2  (1957): 147–160.
  2. Diana Twede, “The Birth of Modern Packaging: Cartons, Cans and Bottles”, Journal of Historical Research in Marketing 4, no. 2 (2012): 245–272.

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